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Acción Familia concede entrevista a canal Terra TV

En relación al rechazo, por parte de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia de la Cámara, sobre la derogación del artículo 373 del Código Penal, por ofensas al pudor, moral y buenas costumbres.

¿Qué opinión le atañe sobre esta decisión?

Acción Familia considera muy sabio este rechazo parlamentario a derogar las normas que defienden la moral y las buenas costumbres, pues ellas fueron establecidas por el legislador para la defensa de la Familia.

En efecto, las disposiciones del Código Penal en su título VIII establecen los crímenes y delitos que se pueden cometer contra el Orden de las Familias y Contra la Moralidad Pública, entre los cuales se encuentra el artículo 373, que castiga los actos que de cualquier modo ofendieran el pudor o las buenas costumbres.

Ahora, atentar contra el pudor, con grave escándalo o trascendencia, perjudica el orden de las familias, toda vez que la familia se basa en la fidelidad y el respeto mutuo de quienes la integran. Los actos que atentan contra la moral rebajan la dignidad de las personas e impiden un relacionamiento de respeto entre las personas, por lo cual provocan una subversión del orden buscado por la familia y por la sociedad en su conjunto.

Por otra parte estos “hechos de grave escándalo o trascendencia”, atentan contra el derecho de educación de los padres, pues al ser practicados en público, si no son castigados, terminan siendo malos ejemplos para los menores de edad sin criterio formado.

Si estos actos fueran dejados impunes, el tonus general del relacionamiento social se vería rebajado, haciendo cada vez más difícil el respeto que los esposos se deben entre sí y el que los hijos deben a sus padres.

En resumen, el artículo en cuestión tiene como finalidad defender a la sociedad de los actos que la atacan, como son los que ofenden la moral, el pudor o las buenas costumbres

¿Considera que se debe seguir aplicando este código?

Por supuesto. Como es evidente, los atentados contra la moral y las buenas costumbres son cada vez más frecuentes, por eso mismo no se debe suprimir la única herramienta legal de defensa de la familia y de la sociedad.

Los legisladores de la Concertación que propusieron esta iniciativa parecen pensar que, como tales actos son muy frecuentes, no se los puede castigar. Precisamente es lo contrario que es verdad, por ser muy frecuentes ellos deben ser combatidos con todos los medios lícitos que la ley faculta.

De acuerdo a la lógica de los parlamentarios Concertacionistas, como el robo es hoy muy frecuente deberíamos dejar impunes a los ladrones de montos pequeños. La consecuencia evidente de esa medida sería el aumento todavía más grave de la delincuencia. Igual cosa sucede con los atentados a la moral. Ellos son un robo a la decencia y a la virtud. Y son un robo más grave que el económico pues el perjuicio no es tangible ni monetario, sino que roba a las personas las virtudes necesarias para poder constituirse armónicamente en familia, que es la célula básica de la sociedad.

¿Cree que la sociedad actual está corrompida?

El problema no está en saber si la sociedad actual está corrompida o no. Lo que debe preocupar al legislador y a todos los chilenos en general, es saber qué se debe hacer para impedir, en la medida de lo posible, los factores de corrupción que la afectan.

El Gobierno acaba de constituir una Comisión para intentar disminuir los actos de corrupción en la esfera fiscal que, como es público y notorio, son cada vez más frecuentes. Si aplicásemos la lógica de los autores del proyecto, se debería acabar hasta con la Contraloría General de la República, pues ella es un instrumento contrario a la corrupción fiscal que es generalizada y muchas veces impune.

Los Poderes del Estado están constituidos precisamente para impedir que los elementos que buscan subvertir el orden social puedan sobrepasar el fin que toda sociedad civilizada busca, que es la práctica del bien común.

Si se dejan impunes los actos que ofenden al pudor o a las buenas costumbres, a la larga se mandará a la cárcel a quienes practican las buenas costumbres, pues dirán que ellos son discriminatorios.

Ahora como la base de las buenas costumbres, o de las virtudes, es la moral, apoyada en los preceptos del Decálogo, se terminará persiguiendo a la religión católica. Esta afirmación que puede parecer exagerada es, sin embargo, lo que está ocurriendo con las legislaciones “anti discriminatorias” en las naciones europeas.

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14/10/2008 | Por | Categoría: Política y valores, Prensa

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