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Acción Familia y la prohibición de aceptar homosexuales en los seminarios

Acción Familia, consultada sobre la prohibición de aceptar a homosexuales en los seminarios, no puede sino congratularse con la medida, pues ella realmente es elemental, ya que busca poner fin a tolerancias mal entendidas, cuyas consecuencias han sido funestas para la santidad del clero y la santificación de las almas en numerosos lugares. La medida muestra el deseo del Santo Padre de cortar el paso en los ambientes eclesiásticos tanto a los que son adictos a ese vicio como a quienes quieren servirse de su existencia para atacar a la Iglesia.

En efecto, la Iglesia católica enseña que el sacerdote es la “persona de Cristo” en la Tierra y como tal debe afirmar y practicar la doctrina de Nuestro Señor Jesucristo, sino también y de modo muy particular reflejar su divina pureza. Un sacerdote impuro es más impropio que un cirujano ciego, él no sólo no será capaz de curar a las almas, sino que, cabe temer, mucho de lo que él haga podrá ser en perjuicio de quienes a él se acerquen.

Los mandatos de Nuestro Señor a este respecto son claros. El sacerdocio está llamado a ser “la luz del mundo y la sal de la Tierra”, pero ¿de qué vale la sal si no sala, o la luz si no ilumina? Ella sólo sirve “ responde el Redentor “ para ser arrojada a los caminos y pisada por los pasantes.

Si eso vale para cualquier falta a la virtud de la pureza, mucho más vigencia aún tiene para las conductas homosexuales, que son antinaturales e “intrínsecamente desordenadas”, como lo enseña nuestro Divino Redentor.

Aquí estamos en un caso característico de una discriminación justa y necesaria, porque busca impedir que las personas afectadas por la prohibición hagan mal a los otros y se hagan mal a sí mismos.

Sin embargo, llama la atención que muchos de quienes criticaron ácidamente a la Iglesia por las conductas homosexuales “ presuntas o efectivas “ de algunos sacerdotes y obispos, hoy condenan esta medida del Vaticano. Este contrasentido se explica sólo por el ánimo de destruir los fundamentos religiosos y morales que sustentan todas las buenas conductas.

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24/09/2005 | Por | Categoría: Homosexualidad

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