“Acción Familia” versus gays
Las Ultimas Noticias, Martes 26 de agosto de 2003
Con la misma velocidad con que en Chile fueron ocupando espacios los movimientos que reivindican la homosexualidad han ido apareciendo otros de corte conservador que buscan frenar esta tendencia. De hecho, la opinión pública asiste actualmente a un debate encarnizado entre los líderes de organizaciones gays y especialmente el grupo “Acción Familia”, que conduce Juan Antonio Montes. Este último inició una campaña de recolección de fondos para defender mejor aún los puntos de vista de su organización sobre religión y moral. Como se recordará, “Acción Familia” es la heredera del legado de “Tradición, Familia y Propiedad” (Fiducia), grupo ultraconservador de recordado protagonismo en la década de los años 60 y 70.
Mientras los movimientos gays basan sus postulados en la apertura moral que vive no sólo el país sino el mundo occidental, coronada por valores como el respeto mutuo, la tolerancia y la libertad de conducta con el solo límite del daño a terceros y especialmente a niños, “Acción Familia” basa la totalidad de sus postulados en la doctrina de la Iglesia Católica refrendada por el Vaticano.
El campo de batalla es, pues, bastante abierto y genera posturas irreconciliables, ya que algunos de los principios y aspiraciones (unión civil de parejas homosexuales, por ejemplo) chocan con los del otro bando, sin posibilidad de acuerdo.
Resta esperar que el debate se dé como ha sido hasta el momento, salvo ligeras excepciones. Vale decir, con altura de miras, defensa de las ideas y evitando descalificaciones personales. De esta forma podremos demostrar que Chile es un país tolerante, en el que pueden vivir en el mismo suelo grupos y personas con pensamientos diametralmente diferentes.

Según los propagandistas de la “tolerancia a la diversidad”, cuando nos encontramos ante posiciones valoricas cotradictorias, NADIE tiene derecho a “imponer” a los demás sus “particulares” puntos de vista…
Sin asumir plenamente ese postulado, quisiera dejar claramente establecido, que si bien no “podemos” EXIGIR la imposición de tal o cual punto de vista, si podemos EXIGIR a quienes manifiestan un pensamiento divergente, que mantengan un mínimo de CONSECUENCIA entre sus dichos y sus hechos.
Es impresentable que la “libertad de opinar” solo exista para “ciertas opiniones”, como lo esta imponiendo mediaticamente el “lobby gay”, al establecer la llamada “agenda rosa” como un dogma “moral”, que con la complicidad de politicos, periodistas y agitadores se pretende perfilar como verdad-unica-oficial-totalitaria.
El posicionamiento de tanto homosexual en la televisión y la politica solo obedece a esa maniobra de imponer su opinión sin contrapeso, como postrera reminiscencia ideologica de la funesta ideologia que la sustento originalmente y hoy aglutina, a sus feroces promotores.
Así como cayó el comunismo por su propio peso y sus crímenes y errores están quedando al descubierto, asimismo, si nos mantenemos fuertes en la defensa de los valores cristianos, veremos el día en que las perversiones sexuales dejen de considerarse “opciones” legítimas.