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Llamado de Acción Familia a las autoridades religiosas y civiles

Como es sabido, el Senado de la República está abocado a la aprobación del Proyecto de ley que Establece Medidas contra la Discriminación, el cual traerá graves consecuencias morales y religiosas para nuestra Patria.

Inutilidad de la ley

Tanto la Cámara de Diputados cuanto el Senado, pidieron sendos informes a la Corte Suprema sobre la necesidad de este cuerpo legal. En ambos casos la Corte afirmó que tal ley no era necesaria (Oficio N° 58 y Oficio N° 168, respectivamente) una vez que la discriminación arbitraria está debidamente regulada en la Constitución chilena. Así se expresaba la Corte: “Este tribunal es de opinión que el derecho a la no discriminación está suficientemente abordado, regulado y cautelado en el ordenamiento jurídico vigente, por lo que no se aprecia la necesidad de establecer acciones adicionales y especiales para su resguardo”.

¿Por qué tanta insistencia en aprobar una ley innecesaria?

Los parlamentarios bien podían escuchar las advertencias de la Corte Suprema y abandonar este proyecto que no tiene otra finalidad sino dar un privilegio odioso a los homosexuales, el cual podrá conducir a una verdadera persecución religiosa.

Esta no es una iniciativa original de nuestro Parlamento. En varios países europeos, como también en Estados Unidos, se han aprobado leyes análogas contra la discriminación, que están siendo utilizadas como un instrumento de persecución religiosa contra quienes se oponen a las prácticas homosexuales. ([1])

Libertad de la Iglesia

En realidad, esta ley constituye un atentado a la libertad de la Iglesia, ya que le impedirá enseñar su doctrina de modo integral, especialmente en las cuestiones morales. “La Iglesia – dijo Pío XII– siempre transbordarte de caridad y de bondad para con los desgarrados, pero fiel a la palabra de su Divino Fundador, quien declaró:’Quien no está conmigo, está contra Mi” (S. Mateo es 12, 30), no puede faltar a su deber de denunciar el error y de arrancar la máscara a los sembradores de mentiras“… (Radiomensaje de Navidad de 1947 “ “Discorsi e Radiomessagi”, vol. IX, p. 393).

De este modo, la Iglesia se ve enfrentada a una situación en la que su propia libertad está en juego: creemos que es de suma urgencia que los Pastores hagan oír claramente su voz y utilicen su influencia para impedir que se consume esta agresión contra la Iglesia.

¿En qué consiste el defecto fundamental de esta ley?

La Constitución chilena prohíbe la discriminación “arbitraria”. Esta ley considera “arbitraria” la discriminación por razón de “opción sexual”, lo que de ningún modo puede alegarse. La Congregación para la Doctrina de la Fe, refiriéndose a la legalización de las uniones homosexuales, afirmó: “Para sostener la legalización de las uniones homosexuales no puede invocarse el principio del respeto y la no discriminación de las personas. Distinguir entre personas o negarle a alguien un reconocimiento legal o un servicio social es efectivamente inaceptable sólo si se opone a la justicia. No atribuir el estatus social y jurídico de matrimonio a formas de vida que no son ni pueden ser matrimoniales no se opone a la justicia, sino que, por el contrario, es requerido por ésta”.

Alguien podría decir que, ante la presión nacional e internacional ejercida por el lobby homosexual en favor de esta ley, es inútil cualquier reacción. Esta objeción se ve refutada por la reciente postergación de la votación de este proyecto, lo que se debió al envío masivo de e-mail a los senadores, por parte de miles de chilenos, pidiendo la no aprobación de esta ley.

Sin embargo, este peligro no ha sido eliminado: ha sido solamente postergado. Ya se habla de que la votación definitiva sería en este mes de Octubre en el Senado.

Una “revolución cultural”

Esta ley hace parte de una ofensiva en contra de la familia cristiana y de las raíces mismas del cristianismo, promovida por el socialismo internacional. Es lo que se ha denominado una Revolución Cultural. ([2])

Para conseguir el apoyo de la opinión pública chilena a esta Revolución Cultural, se ha recurrido a una campaña sistemática de demolición de todos los valores morales a través de los medios de comunicación, especialmente de la televisión, donde han proliferado series de televisión en las que se presenta el divorcio, la homosexualidad y el aborto como derechos humanos.

Paralelamente, desde el Gobierno se han promovido campañas en favor de los preservativos y de la píldora del día siguiente, atropellando la autoridad paterna.

No podemos dejar de registrar con dolor que el llamado “canal católico” ha participado ampliamente de esta campaña. El Reality Show, la serie “Machos”, y tantas otras presentaciones, que el público chileno bien conoce, han sido algunos de los eslabones de esta cadena.

Llamado a los Pastores

A través de una carta dirigida a todos los obispos chilenos ([3]), hemos hecho un llamado a nuestros Pastores para que, siguiendo el ejemplo sublime que nos dejó Nuestro Señor Jesucristo con su vida, Pasión y muerte, se opongan públicamente a este atentado contra la libertad de la Iglesia.

Christianos alter Christus”. También los cristianos tenemos que seguir el ejemplo de nuestro Maestro. El documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe, titulado “Consideraciones Acerca de los Proyectos de Reconocimiento Uniones Homosexuales”, señala de forma inequívoca el deber de los católicos y especialmente de los legisladores católicos: “Si todos los fieles están obligados a oponerse al reconocimiento legal de las uniones homosexuales, los políticos católicos lo están en modo especial, según la responsabilidad que les es propia.

“En el caso de que en una Asamblea legislativa se proponga por primera vez un proyecto de ley a favor de la legalización de las uniones homosexuales, el parlamentario católico tiene el deber moral de expresar clara y públicamente su desacuerdo y votar contra el proyecto de ley. Conceder el sufragio del propio voto a un texto legislativo tan nocivo del bien común de la sociedad es un acto gravemente inmoral”.

Es claro que este proyecto de ley traerá, además de persecución religiosa señalada, inevitablemente la aprobación de la ley de uniones homosexuales (PUC), con las consecuencias que se han visto en los países europeos, como es la adopción de niños por parejas homosexuales.

Hacemos extensivo este llamado a todos los chilenos a que estén atentos y, llegada la ocasión de la votación, hagan sentir a los señores Senadores lo queremos para el futuro de nuestra Patria, y de nuestros hijos.


[1] http://www.accionfamilia.org/temas-polemicos/homosexualidad/ley-de-no-discriminacion-inglesa-puede-forzar-obispos-a-ordenar-transexuales/ ; http://www.accionfamilia.org/temas-polemicos/homosexualidad/nueva-inquisicion-homosexual-ejemplos/ ; http://www.accionfamilia.org/temas-polemicos/homosexualidad/nueva-inquisicion-homosexual/

[2] “La Revolución Cultural: un smog que envenena a la Familia Chilena”. Comisión de estudios de Acción Familia, 167 páginas, Diciembre de 2001 (El libro puede bajarse gratuitamente de nuestro sitio en formato PDF en: http://www.accionfamilia.org/publicaciones/libros/revolucion-cultural-chile/ )

Carta a los Obispos chilenos sobre Proyecto de No Discriminación

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30/09/2007 | Por | Categoría: Homosexualidad

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