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Fanatismo pro píldora lleva a apostatar de la Iglesia

Comunicado de Prensa

El diario “La Nación”, publicó, con gran destaque en su portada, una materia de dos páginas bajo el título “Mujeres que defienden la píldora del día siguiente exigen ser excomulgadas”. (cf. “La Nación”, 21 de abril de 2008).

En el referido reportaje se da cuenta de una campaña de mensajes electrónicos para que las mujeres contrarias a la moral tradicional de la Iglesia soliciten ser “excomulgadas” de la Iglesia Católica. El reportaje incita a sus lectores a realizar una apostasía formal de la Iglesia Católica, facilitando los medios para consumarla.

No sorprende que el diario del Gobierno de la Concertación asuma una actitud como ésta. Pero llama la atención que el periódico, siendo portavoz oficioso de un gobierno laico, se entrometa de esta manera en una materia de carácter específicamente religiosa, como es la pertenencia o no a la Iglesia, o la adhesión a sus enseñanzas respecto a la moral en materia de aborto.

Por otra parte, como no podía dejar de ser, el diario en cuestión muestra su total ignorancia en materia religiosa.

En efecto, como establece el Código de Derecho Canónico, todo católico está obligado, “a creer con fe divina y católica todo aquello que se contiene en la palabra de Dios (…) Deben también acogerse y creerse firmemente todas y cada una de las verdades que de manera definitiva proponga el magisterio de la Iglesia respecto de la fe y de las costumbres (….) se opone pues a la doctrina de la Iglesia quien rechace las misma proposiciones que han de considerarse definitivas” (cf. Código de Derecho Canónico, 750, & 2).

Por lo anterior, las personas que están solicitando ser “excomulgadas”, de hecho ya se encuentran fuera de la Iglesia Católica. Es más, con esta actitud dan una muestra de ser anti-católicas.

De este modo, y sin proponérselo, el diario gubernamental hace un servicio a la Iglesia purificando sus filas de aquellos falsos católicos que realizan un trabajo de zapa en su interior.

Pocas cosas son más nocivas para la Iglesia que abrigar en su seno a aquellos que no buscan sino su destrucción. Que ellos manifiesten públicamente su deseo de salir, es un servicio a la Nave de Pedro, porque se despojan del disfraz de católicos. Ella no navegará con lastre ni con tales “autodemoledores” a bordo.

¡En buena hora!

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23/04/2008 | Por | Categoría: Anticoncepción, Prensa

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