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¿Proyecto de ley o “tubo de ensayo”?

Presentado al Congreso proyecto de despenalización del aborto

El viernes 11 de noviembre, los diputados Marco Enríquez-Ominami (socialista) y René Alinco (PPD) presentaron un proyecto de ley de despenalización del aborto, durante las doce primeras semanas de gestación. Si esto es aprobado, los radicales de la izquierda habrán conseguido la implantación del aborto en Chile, ya que aumentar el plazo será una cuestión de tiempo. El pretexto utilizado es “evitar los 160.000 abortos anuales en malas condiciones sanitarias”, cifra de la cual, por supuesto, no dan pruebas.

Como es lógico, las reacciones no tardaron: el Cardenal Errázuriz afirmó que legalizar ese crimen sería “volver a las cavernas”; numerosos parlamentarios, inclusive algunos de la “Concertación”, expresaron su oposición a la iniciativa; la Ministra de Salud se limitó a declarar que “el aborto no está en la agenda de este gobierno”, sin aclarar por cuánto tiempo. Y de la “Alianza” no se oyó por de pronto una sola palabra.

Por su parte, varios diputados de la Democracia Cristiana anunciaron que votarán contra el proyecto. Sin embargo, votarán para que sea declarado admisible: “tiene que tramitarse de inmediato para que se abra un debate y se clarifiquen posiciones frente a la defensa del derecho a la vida”.

¿Qué necesidad tenemos los chilenos de que los parlamentarios nos muestren ahora las posiciones que no quisieron discutir durante las elecciones? Las declaraciones del Senador socialista Carlos Ominami el 24 de Enero pp., mostrando el esfuerzo que la Concertación realizó para evitar la discusión sobre temas “valóricos” durante la campaña, son inequívocas. “Hasta el 15 de enero tuvimos que hacer un ejercicio muy grande de autocontención”, pero “ahora puedo decir cosas que antes no podía”, “me parece una monstruosidad, y hablo sólo por mí, que en Chile no exista el aborto terapéutico”.

Es decir, se pone en peligro un eficaz instrumento legal contra el aborto, para discutir lo indiscutible… lo cual puede conducir a que se acepte lo inaceptable.

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Por otra parte, siendo inconstitucional el aborto, y no teniendo la Concertación suficientes votos en el Congreso para modificar la Constitución en esta materia, ¿por qué esos diputados toman esta iniciativa, aparentemente destinada al fracaso en un plazo inmediato, como ya sucedió con el proyecto de eutanasia?

Parece tratarse de un ensayo de laboratorio: para ver cuántos secuaces obtendrán; si habrá muchos y tenaces opositores y si irán apareciendo los omisos, oportunistas e indiferentes; para presionar a la opinión pública con sofismas y falsedades “como ésta de los 160.000 abortos ilegales anuales” fingiendo compasión con las mujeres que lo practican, pero teniendo una real crueldad con los bebés que serán asesinados. Además, al levantar estas cuestiones de modo insistente se acaba acostumbrando a la opinión pública, contaminando al País con una mentalidad amoral, sin descartar que cuenten con la eventualidad de dar un golpe por sorpresa.

Otro aspecto es que, por detrás de los bastidores, hay un juego político entre el Gobierno y las fuerzas políticas que lo respaldan: los sectores centristas siempre apoyan de algún modo a los más izquierdistas, pero raras veces son auxiliados por éstos en sus inocuas iniciativas.  

Si en la Concertación hay verdaderos defensores del derecho a la vida  “ ¿los habrá? “ su argumento principal consiste en mostrar que este proyecto socialista le costará al Gobierno la pérdida del apoyo de quienes lo rechazan. Perder su apoyo en esa materia, puede conducir a perderlo también en otras iniciativas del Gobierno, ya que una mayoría política sólo se constituye en torno a un programa coherente, y no a propuestas sueltas de francotiradores.

Si no existe un claro rechazo a este proyecto, tarde o temprano esta y otras aberraciones podrán ser aprobadas, pues la extrema izquierda mantendrá la iniciativa y los supuestos centristas conservarán su actitud de complicidad. Si el rechazo se da, la propia cúpula socialista tendrá que frenar a sus fanáticos para no acabar con el consenso de quienes apoyan al Gobierno…

A menos que estos defensores de la vida en la Concertación quieran contentarse con ser en definitiva “inocentes útiles”, de una utilidad indudable para ésta y de una inocencia imposible.

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14/11/2006 | Por | Categoría: Aborto

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