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¿Por qué tomar en consideración al legislar lo que enseña la Iglesia sobre el aborto?

¿Por qué al legislar en una materia en la cual están concernidos todos los habitantes de una nación será necesario tomar en consideración lo que enseña la Iglesia sobre el aborto? Del libro “55 Preguntas y respuestas contra el aborto”. Solicítelo gratuitamente.

El derecho a la vida, como todos los derechos fundamentales del hombre, se asienta en el carácter universal y trascendente de la naturaleza humana y por ello es anterior y superior a toda ordenación jurídica positiva.

Es decir: “No es el reconocimiento por parte de otros lo que constituye este derecho; exige ser reconocido y es absolutamente injusto rechazarlo”. (1)

En consecuencia, si el Estado legaliza el derecho de algunos a solicitar o practicar el aborto, actuaría de forma arbitraria, faltaría a un deber y se arrogaría un poder que no le pertenece, socavando las bases jurídicas de la Nación..

Por otra parte, es necesario comprender la gravedad que conlleva legislar al margen de la ley natural y divina, ignorando la autoridad de la Iglesia Católica en estas materias.

El conocido pensador católico brasileño, Plinio Corrêa de Oliveira, así lo explicó en una entrevista periodística cuando en su país se encendió la polémica del aborto:

“La Iglesia Católica fue instituida por Nuestro Señor Jesucristo como maestra de la moral. Excluirla de cualquier asunto de naturaleza moral es excluir al mismo Jesucristo, lo que desgraciadamente no es raro que ocurra en los medios de comunicación de nuestros días. (…)

“El derecho de la Iglesia a ser oída no le viene de la mayoría sino de la autoridad del mismo Jesucristo, el cuál fue igualmente Maestro cuando la multitud lo glorificaba cantando: ‘¡Hosanna al Hijo de David!’, como cuando vociferaban: ‘¡Crucifícalo!’.

“Negarle al Divino Maestro ese derecho, es obviamente mucho más censurable en un país católico en el cual la inmensa mayoría dispone de medios, inclusive pacíficos y enteramente legales, para conseguir que Su voz nunca sea rechazada u omitida. (…)

“¡Cada aborto constituye un asesinato!.(…)

“En la medida en que la impunidad legal permita que en Brasil el aborto se introduzca en nuestras costumbres, el número de asesinatos se multiplicará indefinidamente.

“Todo esto hace correr un río de pecados que gritan y claman al cielo por venganza. Esta enérgica expresión la encontramos hasta en los Catecismos.

“¿Puede haber algo más terrible para un país?

“En el plano social, los efectos del aborto son claros. Por una parte, la ausencia de frutos en las llamadas ‘uniones libres’ sólo contribuyen a multiplicarlas. Por otra parte, el aborto debilita los vínculos del matrimonio. En efecto, cuanto más numerosos son los hijos, tanto más se robustecen los vínculos afectivos y morales entre los padres.
“Todo esto constituye un factor más que debilita al matrimonio y a la familia, y, por tanto, a toda la sociedad brasileña” (2)

Ya el Beato Pío IX había enseñado en el mismo sentido que:
“Cuando en la sociedad civil es desterrada la religión y aún repudiada la doctrina y autoridad de la misma revelación, también se obscurece y aún se pierde la verdadera idea de la justicia y del derecho, en cuyo lugar triunfan la fuerza y la violencia”.

Y deja en claro que:

“Una sociedad, substraída a las leyes de la religión y de la verdadera justicia, no puede tener otro ideal que acumular riquezas, ni seguir más ley, en todos sus actos, que un insaciable deseo de satisfacer la indómita concupiscencia del espíritu sirviendo tan sólo a sus propios placeres e intereses”.(3)

Notas:

1 Congregación para la Doctrina de la Fe., “El aborto provocado”, p. 32.

2 Cfr. Plinio Corrêa de Oliveira, entrevista concedida a “Edicao Mineira”, Belo Horizonte, Brasil, nº 45, 5-1-83.

3 Cfr. Beato Pio IX, Encíclica “Quanta Cura”, 8-12-1864.

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27/03/2012 | Por | Categoría: Aborto
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