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Italia entera se levanta contra sentencia de Tribunal europeo

Líderes políticos de las más diversas tendencias, autoridades religiosas e incluso algunos musulmanes expresaron una poco frecuente coincidencia en exigir que los crucifijos se mantengan en las aulas, a pesar de una controvertida decisión judicial al respecto. El debate sobre la presencia de los crucifijos en las aulas públicas italianas estalló la semana pasada cuando Adel Smith, presidente del partido Unión de Musulmanes de Italia presentó una demanda contra la escuela pública Antonio Silveri, en Ofena, señalando que la presencia del habitual crucifijo violaba la libertad religiosa de sus hijos.

Luego que el jueves pasado el juez Mario Montanaro ordenara el retiro del símbolo religioso, el clamor popular forzó esta semana a las máximas autoridades a pronunciarse sobre el tema.

El Presidente de la República, Azeglio Ciampi, ha señalado que “el crucifijo en las escuelas se ha considerado siempre no sólo como el signo distintivo de un determinado credo religioso, sino sobre todo como el símbolo de los valores que están en la base de nuestra identidad”.

El vicepresidente Gianfranco Fini, por su parte, ha señalado que la decisión del juez no sólo viola la ley y la tradición italiana, sino que “está ofreciendo argumentos a quienes niegan la posibilidad de una convivencia pacífica y de una integración respetuosa (de los musulmanes) en nuestra sociedad”.

El ministro del Interior, Giuseppe Pisanu, declaró que “me siento ofendido como cristiano, pero también como ciudadano. El crucifijo no es sólo el símbolo de mi religión, sino asimismo la expresión más elevada de dos mil años de civilización que pertenecen al pueblo italiano. Esta sentencia amenaza con alterar la sincera disposición al diálogo que existe entre la abrumadora mayoría de las iglesias, comunidades y grupos religiosos de Italia”.

Por su parte, el Ministerio de Instrucción Pública ha manifestado que seguirá aplicando la legislación de 1923, todavía vigente, que sanciona la presencia de la cruz en escuelas y tribunales.

Lo más sorprendente es que prácticamente todos los partidos políticos han firmado una resolución multipartidaria en el Parlamento italiano señalando que el crucifijo “es el más antiguo y poderoso símbolo de la libertad de todos”, y reclama al gobierno que verifique “el efectivo respeto” de la ley que prevé la presencia del crucifijo en todas las aulas.

El Presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, Cardenal Camillo Ruini, ha afirmado por su parte, que el crucifijo “expresa el alma profunda del país y debe seguir siendo signo de la identidad de la nación”; mientras que el Secretario General del Episcopado italiano, Mons. Giuseppe Betori, ha recordado que la sentencia “contradice una ley estatal que ningún Parlamento ha modificado nunca. El crucifijo no es sólo un símbolo religioso, sino también la imagen en la cual el pueblo italiano reconoce las raíces de su civilización”.

Llama la atención que los políticos italianos sólo ahora se den cuenta que la entrega de la soberanía a organismos internacionales tiene graves consecuencias.

Esta situación constituye una alerta para los chilenos ante la facilidad con la que se entrega nuestra soberanía a instancias internacionales por medio de tratados, cuyas consecuencias casi no se estudian.

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13/11/2009 | Por | Categoría: Revolución Cultural
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