¿Derechos humanos o persecución religiosa?
La declaración de los derechos humanos, proclamada durante la Revolución Francesa, sirvió para ocultar una sangrienta persecución a los católicos. ¿Estamos siendo llevados hoy por el mismo camino?
Si alguien dijese que las actuales campañas por los derechos humanos pueden desembocar en una violenta persecución a los católicos, muchos ingenuos pensarían que esto es imposible, una mera elucubración de mentes enfermas.
Vamos a los hechos:
1. En nombre de los “derechos de la mujer sobre su propio cuerpo”, se está forzando por todas partes la aprobación de leyes de aborto, que asesina
2. Para garantizar el “derecho de no sufrir”, se condenan a los viejos y enfermos a la muerte por eutanasia, obligando a terceros a “ayudarlos”.
3. En nombre de los “derechos de las minorías”, van siendo expoliados legítimos propietarios para beneficiar a falsos indios.
4. Los “derechos humanos”, van dando cabida a todas las aberraciones sexuales. Al mismo tiempo, se obliga a los católicos en las fábricas, en las oficinas, muchas veces en sus propios hogares, a convivir con individuos que ostensivamente las practican, bajo pena de procesos y persecuciones sin fin.
5. Bajo la acusación de fundamentalismo, y alegando el “derecho a la libertad religiosa”, sustentado por una ecumenismo malsano, va siendo obstaculizada la proclamación ufana de la verdad católica, así como la expresión de su incompatibilidad total con el mal y con el error, en los mismos lugares donde esa verdad hasta hace poco reinaba.
Estos son indicios, o quizá el comienzo, de una tempestad que se cierne contra los católicos.
La matriz en la Revolución Francesa
Lo que tal vez confirme el carácter persecutorio de esos pretendidos “derechos”, entendidos en su actual sentido laicista y ateo, es su origen. Es sabido
Durante el período revolucionario, toda la región francesa de la Vendée fue atrozmente aplastada por defender sus principios y costumbres católicas y monárquicas. Siendo en general simples campesinos, algunas veces comandados por un noble, sus habitantes siempre inferiores en número a los ejércitos republicanos fueron masacrados masivamente.
He aquí algunos trechos del reciente libro negro de la Revolución Francesa, publicado en París.
“El 1 de agosto de 1793 la Convención votó la destrucción de la Vendée: los bosques deberían ser abatidos, los animales capturados, las casas confiscadas, las cosechas destruidas. “Soldados de la libertad, es necesario que los habitantes de la Vendée sean exterminados antes del fin del mes de octubre: la salvación de la Patria lo exige; la impaciencia del pueblo francés lo ordena; el coraje de los soldados debe cumplirlo.”
“Los informes políticos y militares son de una precisión elocuente: es necesario en primer lugar eliminar a las mujeres, ‘ fuentes reproductoras’; y a los niños ‘porque están en la fase de tornarse futuros bandidos’. Con estos desaparece también el riesgo de represalias y venganzas. Incluso se crearon campos exclusivos destinados al exterminio de los niños, como en Noirmoutier. En Bourgneuf y en Nantes se ahogaba de forma organizada a los niños“. (Teynald Secher, La guerre de Vendée: guerre civile, génocide, mémoricide, in Le livre Noir de la Révolution Française, Éditions du Cerf, Paris, 2008).
Nuestro deber es, pues, abrir los ojos mientras estemos a tiempo y luchar con todas las armas lícitas para defender nuestro derecho de seguir integralmente la Ley de Dios, verdadera defensora de los auténticos derechos humanos.
Revista Catolicismo, Agosto 2008.
3 sep 2008 | por Acción Familia | Tema: Política y valores, Revolución CulturalInscríbase para recibir nuestra Newsletter
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Esta campaña “antidiscriminadora” mundial está inspirada en el pensamiento de Antonio Gramsci. El objetivo es cambiar la cultura, cambiar el sentido común. La mira está puesta en la Iglesia Católica, por ser la más fuerte defensa del Orden Natural. Pero, como este Orden está inscrito en la naturaleza misma de la realidad, no es posible modificarlo. Por consiguiente, este proyecto gramsciano o “eurocomunista” fracasará, como fracasó el comunismo leninista soviético. Es cuestión de tiempo, y se derrumbará solo. Lamentablemente, mientras tanto, muchas vidas humanas quedarán en el camino, sobre todo los jóvenes, razón por la cual hay que alertarlos, para que no presten oídos a los falsos profetas que los llevarán a la destrucción.
Coincido plenamente con las reflexiones y también con los análisis históricos. Lo lamentable de lo que está sucediendo es que, no sólo los que son adversarios y enemigos del catolicismo tratan de destruir los cimientos del orden natural y cristiano, sino muchas veces los mismos que uno debería considerar “tropa propia”, no se sabe bien de qué lado están, muchas veces por falta de formación, otras por indiferencia o tibieza y otras por no querer entrar en el combate que esto exige y avenirse a los criterios “de moda”. Pero los fundamentos no se destruirán nunca porque su base es el Dios Creador y Cristo Rey.
Lo felicito por este apostolado que hacen, entre tantas contradicciones, pero con la certeza de lo bueno y verdadero. Un abrazo.
Hermano Antonio Ostojic.