El sueño de todo católico en materia de amistad | Acción Familia
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El sueño de todo católico en materia de amistad

En el orden personal, la Providencia dispuso una afinidad y una amistad de convivencia, que salvo las excepciones, es mayor que todas las otras: es entre la madre y el hijo.

Esta afinidad entre la madre y el hijo no tiene su semejanza en nada, a no ser en el arquetipo*, que son las relaciones de Nuestro Señor con Nuestra Señora.

Este es el arquetipo y el sueño de todo católico en materia de amistad.

La madre ama a su hijo cuando es bueno. No lo ama sin embargo, sólo por ser bueno. Lo ama incluso cuando es malo.

Lo ama simplemente por ser su hijo, carne de su carne y sangre de su sangre.

Lo ama generosamente, e incluso sin buscar ninguna retribución.

Lo ama en la cuna, cuando todavía no tiene capacidad de merecer el amor que le es dado.

Lo ama a lo largo de la existencia, incluso que suba al apogeo de la felicidad o de la gloria, o ruede por los abismos del infortunio e incluso del crimen.

Es su hijo y está dicho todo.

Sabemos que la bendición de la madre es preciosa condición para que la súplica del hijo sea escuchada, su alma sea firme y generosa, su trabajo sea honesto y fecundo, su hogar sea puro y feliz, sus luchas sean nobles y meritorias, sus venturas honradas, y sus infortunios dignificantes.

* Arquetipo: Modelo original que sirve como pauta para imitarlo, reproducirlo o copiarlo; o prototipo ideal que sirve como ejemplo de perfección de algo.

Extraido de: “A procura de almas com alma – Excertos do pensamento de Plinio Corrêa de Oliveira” recogidos por Leo Danielle

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10/05/2015 | Por | Categoría: Familia tradicional
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