¿Cómo se forma a los hijos?
Las ideas de bondad, de belleza, de inocencia, de pureza, de mal, de pecado, las recibimos implícitas y explícitas -pero mucho más implícita que explícitamente- en el seno de la familia.
El ambiente de la vida de familia está impregnado de ese tipo de influencias, y es por eso que cada familia tiene un modo propio de ser buena, pura, cortés, o de ser mala, mundana, descortés etc. Hay insolencias que son típicas de cierto tipo de familias, y ciertas formas de delicadeza características de otra gente. Ciertas groserías o ciertas gentilezas traen la marca de fábrica. Hay bellaquerías o hay habilidades que son propias de ciertas estirpes: los padres, los abuelos, los tíos, todos hacen bellaquerías de ese tipo, y los hijos aprenden a hacerlas del mismo modo. Existen ciertos modos de hacer tonterías en los negocios, por ejemplo, que caracterizan a una familia.
¿Cuál es la razón de esto?
Todos esos modos de ser quedan, por así decirlo, fluctuando dentro de la vida de familia, e impregnan profundamente al niño, tendiendo consecuentemente a influenciarlo, e incluso a gobernarlo durante toda su vida. Este bagaje de ideas y hábitos mentales, implícitos y explícitos, penetran profundamente en la sensibilidad y en la mentalidad del hombre.
Es en estas profundidades del alma que se da la formación del niño.
25 jun 2011 | por Acción Familia | Tema: Familia tradicionalInscríbase para recibir nuestra Newsletter
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