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El Acuario y el hombre contemporáneo

Una vez visité un acuario en el que cada pez permanecía en su área. Me sorprendió lo sensibles que se mostraban en relación a cualquier cosa que se encontraba en el camino de su incesante y ocioso andar a través de su medio líquido: el contacto con la vegetación, algún pequeño obstáculo,Acuario hasta una burbuja de aire tenía inmediatamente un efecto en su dirección y movimientos.

Tuve ganas de saber como reaccionaba su sensibilidad con respecto a lo que pasaba fuera de la pecera, puesto que ésta tenía uno de sus lados enteramente dispuesto para la observación de los visitantes.

Los peces literalmente apoyaban sus bocas – uno podría decir hasta sus ojos- en el vidrio. Pero eran completamente insensibles a cualquier cosa que estuviera fuera: una mano descansando sobre el vidrio, dedos gesticulando o golpeando – nada de ello les causaba la más mínima reacción. El mundo fuera de la pecera podría estar cayéndose, que ninguno de estos peces le prestaría la más mínima atención hasta que ello no sucediese dentro de su pequeño y líquido mundo.

Me vienen a la mente aquellos peces cuando veo las actitudes de algunos de mis contemporáneos – no de pocos de ellos – cuando reciben noticias o comentarios sobre el mundo de hoy, a través de la televisión, la radio o los diarios. Con cada vez mayor frecuencia, las noticias tratan de catástrofes individuales, locales y hasta nacionales. A veces hasta es discutida la destrucción del mundo en una hecatombe nuclear. La persona que escucha tales noticias permanece indiferente, mientras no causen inmediatas repercusiones en su pequeña vida privada, en su acuario.

Síntomas de alarmante corrupción, contradicciones aberrantes, indicaciones alarmantes sobre transformaciones de la psicología de grupos sociales – nada de ello es relevante mientras que su pequeña vidita continúe inalterada unos pocos días más, o, tal vez, sólo algunas horas.

Esa actitud me llamaba muchísimo la atención.

Justo en frente de la pecera, tuve el deseo – afortunadamente controlado – de golpear el vidrio y hablarle a los peces para que realmente sintieran la realidad del mundo externo en el que yo estaba y que ellos ignoraban completamente. También tuve el deseo de golpear otros “vidrios” en los que algunos “peces contemporáneos” viven, escondidos en su pequeño mundo, indiferentes a lo que pase afuera.
Por Plinio Corrêa de Oliveira

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15/03/2017 | Por | Categoría: Ideal de sociedad
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Un comentario to “El Acuario y el hombre contemporáneo”

  1. Muy acertada comparación sobre la actitud de las personas ante las graves circunstancias que nos están asediando constantemente (crímenes, corrupción, imposición de la ideología de género) ni tampoco sobre la situación de la Iglesia. Yo pertenezco a una asociación religiosa y aún allí observo una actitud de pasividad ante lo que sucede en el vaticano. En las ocasiones en que he comentado lo que se dice en los periódicos sobre el papa, se me aconseja rezar, rezar y rezar, por Bergoglio, no leer cosas en contra de el, y seguir asumiendo que es la cabeza de la Iglesia. Personalmente esto me molesta, porque también estoy viendo que nadie sabe ni le interesa saber lo que está sucediendo no se si por temor, indiferencia, ignorancia culposa o porque en realidad no se puede hacer nada al respecto. Mi única participación se concreta comentar en FB y leer a pesar de los consejos, todo lo que gracias a Adelante la fe y sus filiales está destrozando a la Iglesia. Gracias por su comprensión, acción e información que recibimos por este medio.

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