“Ya, mi caballero” | Acción Familia
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“Ya, mi caballero”

El otro día iba por la calle y un hombre sencillo, parando su automóvil bajó la ventanilla y me dijo: “Caballero ¿como se llega a Américo Vespucio?”.

Una pregunta banal, pero que por la forma me dejó un poco pensativo… “caballero”.

Todos hemos escuchado que las personas dicen: “Ya, mi caballero”, “Como no, mi caballero”, etc…

“Caballero”; bonita palabra, pensé. Evoca los tiempos de los caballeros andantes, en los que la palabra nació. Ellos hacían el bien y protegían a los huérfanos y a las viudas, es decir a los débiles y desvalidos. Aquellos hombres que reflejaban aquella figura ¡cuánto más alta! de Nuestro Señor, de quien dicen los Evangelios que “pasó haciendo el bien”.

La figura del caballero se ha ido diluyendo casi completamente con el paso de los siglos, y apenas nos quedan algunos vestigios: el concepto de caballerosidad, que se identifica con la lealtad, el respeto y la cortesía. Todavía se oye de vez en cuando alguien que dice: “este señor es todo un caballero”.

Todo el mundo conviene en que la figura del caballero es alguien bueno, bienhechor, generoso y noble. Esas palabras no son una mera fórmula, sino que denotan un respeto por el otro y un deseo de ser respetado. Además el adjetivo posesivo “mi”, en la expresión “mi caballero”, revela una cierta cordialidad y relación de pertenencia que ennoblece a quien la pronuncia y a quien la escucha.

En este mundo metalizado y materializado en que vivimos, cada día reconocemos menos a los caballeros. Pero a pesar de todo aún podemos escuchar ese lindo “Sí, mi caballero” que tanto puede regalar unos oídos cansados de vulgaridad, pues manifiestan un deseo y una nostalgia de los tiempos en que el respeto y la cortesía presidían las relaciones sociales civilizadas.

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04/02/2016 | Por | Categoría: Ambientes Costumbres
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6 Comentarios to ““Ya, mi caballero””

  1. Jorge Bertoni dice:

    Buena nota, buen comentario suyo;
    para tener en cuenta Sr. Carlos Miguel Gutiérrez Hurtado.

  2. El artículo y los comentarios acerca de los “Caballeros”, y la evolución de las costumbres en la sociedad chilena, trae a mi memoria un interesante análisis aparecido hace ya varios años en “Cartas al Director” de El Mercurio.
    No recuerdo bien el nombre del autor de la carta, pero hay una conclusión final, en una
    pregunta, que podemos formular: ¿Cuál es la diferencia entre un “roto” acaballerado y un caballero arrotado?

  3. Fernando Represas dice:

    Bien dicho, gracias !!! Saludos.

  4. Carlos Miguel Gutiérrez Hurtado dice:

    Es lamentable lo que digo: para ser “Caballero ” se requiere de formación y educación, así se hizo en tiempos pasados y se debe de hacer en el presente, si en un hogar no reinan las buenas maneras y las enseñanzas son pobres, si los estamentos de educación no tienen disciplina y no se les inculca a los educandos las normas de moral, ética y buenas costumbres, mal podemos pedir ” caballerosidad “, y lamentablemente es lo que nos toca ver a diario. Hoy en día lo que impera es ” cuanto tienes, cuanto vales “, el respeto se ha perdido, la vulgaridad y banalidad ha entrado a ser parte del nuevo status, y por último cabe señalar que esta nueva Sociedad que se está gestando con una mal llamada Democracia, en la cual se dictan Normas y Leyes con Derechos pero sin Deberes, muchas de ellas que contraviene la esencia misma Humanista es la que está convirtiendo ” una Sociedad falta de Caballerosidad “

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