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Quien crea encontrar la felicidad en la agitación será infeliz

El Angelus de Millet

Lo que Millet quiso expresar en el cuadro del Angelus, de una manera romántica, es la felicidad sin placer. Es la tranquilidad inmensa del campo, del trabajo que terminó, de la campana de la iglesia cercana que tintinea chamando al rezo del Ángelus; de la pareja que está rezando, en la castidad de la vida campesina, con sus zuecos, en traje de labor y con los instrumentos de trabajo; y que, en la tranquilidad del campo, regresará a casa para cenar.

Allí descansará; sentirá el aroma de la comida que está siendo preparada que comienza a extenderse por la casa. El multiforme juego de las llamas en la chimenea y el humo que sube, le servirán de entretenimiento y de reposo. A lo lejos se oye el mugido de algún animal, y en la habitación vecina, un niño realiza sus últimas piruetas antes de irse a dormir. Llega la noche y mientras la inseguridad nocturna domina a su alrededor, se disfruta de aquella seguridad que dan los gruesos muros de la casa. Es la alegría tranquila, la felicidad de las situaciones.

¿No es verdad que todos ganaríamos mucho inhalando esta felicidad? Al pensar en esta escena, no nos parece que es un verdadero infeliz el individuo intoxicado por la idea que la felicidad se encuentra en la agitación? A mí me parece que sí.

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24/10/2016 | Por | Categoría: Ambientes Costumbres
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3 Comentarios to “Quien crea encontrar la felicidad en la agitación será infeliz”

  1. isabel ruiz dice:

    Realmente ,en épocas de juventud ,el bullicio forma parte de nuestra vida ,pero a medida que pasan los años nos vamos dando cuenta que la verdadera felicidad está en lo simple Una buena música ,un libro ,nos hace encontrarnos así mismo y a Dios

  2. La serenidad, el silencio del campo, el trabajo bien hecho y cumplido, el cansancio de la faena. En la otra parte: el hogar, la familia y el descanso. La satisfacción del llegar y entender que los medios utilizados están alineados al verdadero fin: la felicidad.
    El bullicio, el ritmo de vida agitado, la marea alta nos mantienen ocupados y posiblemente con una sonrisa pero no nos estamos “haciendo” y el no buscar lograr nuestra vida solo nos da felicidad efímera y pasajera.
    El “pararse a pensar”y en este caso “pararse a orar”, detener el tiempo para hablar con Quien todo lo puede es simplemente Felicidad.

  3. Alberto Carrillo Muñoz dice:

    Sólo una pequeña reflexión: Jesús buscaba la soledad y el silencio para orar, para dialogar con su Padre. Pareciera ser que no se puede entrar en sintonía con Dios en la agitación y el bullicio. El ruido, la multitud, la prisa no es el mejor ambiente para conectarse con Dios.

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