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La “paradoja del mal menor”

La “doctrina del mal menor”, alguien me la contó en forma de “paradoja del mal menor”.

Hela aquí:

Tengo que elegir entre “A” y “B”.

“A” me jura que me sacará los ojos.

“B” me asegura que sólo me sacará uno.

Yo pienso “Con un ojo todavía puedo ver”. Elijo “B” y me quedo tuerto.

Nuevamente debo elegir entre “A” y “B”.

“A” promete sacarme el ojo que me queda y arrancarme además la lengua.

“B”, siempre más morigerado, me tranquiliza diciéndome que sólo me sacará el ojo que antes me había perdonado.

Reflexiono: “Me quedo ciego, pero por lo menos aún podré hablar”.

Elijo, pues, a “B”.

Sucesivas elecciones terminan con el resultado que se puede prever: ni ojos, ni lengua, ni manos, ni pies…

Lo gracioso del caso es que mi elección ha sido siempre, no sólo legítima, sino verdaderamente racional y razonable.

Pero, no es necesario decirlo, algo ha fallado.

¿Tiene esto algo que ver con un sistema político donde existen dos partidos principales uno que lleva a cabo un programa político (divorcio, eutanasia, sodomía, aborto…) y el otro lo único que hace es ralentizar ese programa político sin que en ningún caso trate de impedirlo?

¿Serán “A” y “B” el PSOE (Partido Socialista Obrero Español) y el PP (Partido Popular) respectivamente?]

Advertencia:

“…Cualquier semejanza con la realidad (chilena) es mera coincidencia”.

20 jul 2005 | por Acción Familia | Tema: Formación Católica

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    Un comentario
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    1. Es ingenioso el ejemplo. Le faltan por los menos 3 aspectos: 1) el tiempo, 2) el espacio, 3) el coraje. En la elección del mal menor se puede esperar que en un 2º momento pueda resistir a nuevas amenazas, a riesgo de equivocarse. También que desde otro lugar lleguen ayudas luego de la 1ª pérdida. O que tenga resortes propios para otra resistencia ante un nuevo ataque. En el ejemplo, nada de esto puede ocurrir porque es un ejercicio cerrado, o sea, donde no hay contexto ni evolución de la situación de amenaza. . O sea, se descartan cambios en los amenazantes, en el amenazado y en el tiempo (la muerte de cualquiera de ellos, por ejemplo). Estas razones para elegir el mal menor valen para la 1ª amenaza y cada vez menos para las amenazas siguientes, hasta que pierden todo su valor y cuestionan toda la cadena de elecciones del mal menor cuando se alcanza el resultado menos deseable, lo que coloca a esta teoría del mal menor en un lugar de resolución subjetiva

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