La contemplación
Es cierto que el hombre, incluso el más disipado, contempla activamente. Para darnos cuenta de esto, bastará que aclaremos qué es concretamente en la vida terrena y en el plano natural una contemplación.
¿Qué hace un hombre cuando se detiene en el camino para ver pasar un desfile militar o
Viendo a seres relativos y contingentes, que tienen en sí el reflejo del Ser Absoluto, el
hombre, por los canales de los sentidos, considera en los seres contingentes algo que existe absolutamente en Dios; como que se apropia de ese bien y, en el propio acto en que los considera, se identifica con este bien. En suma, hace un acto característicamente contemplativo, a pesar de estar marcado por las condiciones inseparables de esta vida terrena. Desgraciadamente, muchos hombres al realizar tales actos de contemplación, no se elevan en modo alguno hasta Dios, y se detienen en la fruición egoísta y circunscrita del ser relativo que tienen delante de sí.
Muchas veces su conocimiento es vicioso, y da acogida al error y no a la verdad; la contemplación los lleva a asimilar el mal y no el bien. Es que, evidentemente, así como hay contemplaciones buenas, hay también contemplaciones malas. Son los triunfos del mundo, del demonio y de la carne. No obstante todo esto, la acción que realizan es esencialmente contemplativa. A pesar de que pueda ser meramente natural, y esto constituye una afirmación de que hay en el hombre una vivaz veta de contemplación.
Esa contemplación trae necesariamente como consecuencia la alabanza o su antítesis, que es la blasfemia: en la Tierra, como en el Cielo, como en el infierno, el hombre es como dijimos exclamativo, es decir, propenso a comunicar lo que lleva en el alma. Y esto conduce al servicio, pues el hombre sirve naturalmente a aquello que ama: la Ciudad de Dios o la Ciudad del Demonio, la verdad o el error, el bien o el mal.
Y es de esta manera que el alma humana realiza desde esta Tierra, para su salvación o para su condenación, las grandes operaciones que será llevada a realizar por toda la eternidad. Claro está que la contemplación, en la medida en que es hecha a la luz de la Fe, es una operación animada por la gracia.
“Cristiandad: Sacralidad en el orden temporal”
30 ene 2012 | por Acción Familia | Tema: Destacados, Formación CatólicaInscríbase para recibir nuestra Newsletter
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La contemplación segundo Doctor Plínio transforma el Universo en un grande claustro y así caracteriza una vocación eminentemente opuesta al ateismo de ese siglo. Me gustaría oír sermones así.
¡ Por fin ! Muchísimas gracias ¡Cuánto tiempo ansiando tener una fácil definición comprensible de la CONTEMPLACIÓN
¡Contemplar! qué gran deseo. Es una petición ardiente para que el Dueño de la casa abra la puerta y te deje ver dentro.
Disipaciones, miserias y otras cosas le tienen a uno embarrado, con la mirada algo sucia, pero con el fuerte deseo de se limpio y ver.
¿Y esa felicidad? ¿para uno solo? Contemplación y acción van de la mano.