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Perdieron la estrella pero no les faltó la fe

El día 6 de Enero la Cristiandad festeja el día de la Epifanía o manifestación de Dios a los pueblos gentiles.

Hubo tres Reyes venidos del Oriente cuyos nombres, Melchor, Gaspar y Baltasar, se destacan aún hoy en el universo de los santos. Eran sabios y conocían las antiguas tradiciones y profecías que anunciaban la venida de un Mesías que habría de redimir a la humanidad.

Llegado el momento, salieron de sus lejanas tierras iniciando un largo y penoso viaje. Hubo un poeta que puso en boca de uno de los tres Magos estas bonitas palabras: “…de día, el descanso, por la noche nuestro largo caminar, nuestra fe por antorcha y esta estrella misteriosa por guía, así pasan los días y las noches, pero algo me dice que estamos llegando…”.

Efectivamente, guiados por la estrella, después de una larga travesía por montañas y desiertos, llegaron a Jerusalén. Allí la estrella que les servía de guía desapareció y se dice que en ese trágico momento les faltó todo menos la fe, pues su fe no titubeo jamás.

Se dirigieron a quienes pensaron que les podían ayudar y así supieron que las escrituras decían que El Mesías habría de nacer en Belén de Judá. Tomaron entonces el camino hacía Belén, y al salir de Jerusalén la estrella que habían perdido volvió a aparecerles y ellos entonces se llenaron de inmensa alegría. Poco después llegaron a Belén para adorar al Niño y ofrecerle los regalos simbólicos de oro, incienso y mirra (oro como Rey, incienso como Dios, mirra como hombre). Allí “vieron al niño con María, su Madre y, cayendo de rodillas, le adoraron” (San Mateo 2, 7-12).

Los Reyes Magos representan la primicia de la conversión de los pueblos gentiles al Dios verdadero.

La Epifanía es una de las fiestas litúrgicas más antiguas, incluso más antigua que la de Navidad. Sus orígenes se remontan en Oriente al Siglo III.

Cabalgata de los Reyes Magos

En recuerdo de los presentes que los Magos llevaron al Niño Dios es tradición que en muchos países se obsequie con juguetes a los niños “y con regalos a los no tan niños” el día 6 de Enero.

Para los más pequeños es una fiesta llena de ilusión. En muchos lugares hay una cabalgata por las calles principales de la ciudad la víspera, en ella los niños pueden ver a los Reyes (o más bien a sus emisarios pues a los Reyes casi nunca se les ve).

Antes de acostarse se colocan en el salón los zapatos bien lustrados (otros ponen una bandeja de plata bien limpia o un plato de cerámica artísticamente decorada) con el nombre de la persona para que los Reyes sepan dónde poner los regalos de cada uno. Hay quien coloca allí una carta dirigida a los Reyes; otros ponen en el plato o bandeja unas almendras o turrones “para los camellos” y una copita de licor para los Reyes. En fin hay de todo.

El día 6, desde temprano los pequeños están ya despiertos y rondando el salón de la casa, que se encuentra cerrado “los Reyes ya han pasado” pues no se podrá ingresar allí hasta que los mayores de la familia esté preparados para ello.

Sin embargo, los primeros que entran en el salón para ver los regalos son los más pequeños y, curiosamente, por estricto orden de menor a mayor.

Es realmente pintoresco ver a los pequeños, quienes a veces escasamente se mueven por si mismos, entrar con unas fisionomías serias y a la vez llenas de ilusión.

En fin todos reciben sus regalos. Luego hay desayunos especiales, almuerzos de fiesta, con dulces tradicionales como el Roscón de Reyes, la Galette des Rois (Francia) etc…

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04/01/2017 | Por | Categoría: Fiestas religiosas
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