En la Fiesta de la Anunciación | Acción Familia
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En la Fiesta de la Anunciación

La escena famosa de la aparición del Arcángel San Gabriel a Nuestra Señora constituyó para la humanidad una hora de gracia. Se abrió el Cielo, que la culpa de Adán había cerrado, y de él bajó un espíritu de luz y de pureza trayendo consigo un mensaje de reconciliación y de paz.

Ese mensaje se dirigía a la criatura más hermosa, más noble, más cándida y más benigna que naciera de la estirpe de Adán. Puestas en presencia las dos personas, el diálogo se establece.

La nobleza propia a la naturaleza angélica, su fortaleza leve y toda espiritual, su inteligencia y pureza, todo en definitiva se refleja admirablemente en la figura altamente expresiva de San Gabriel.

Nuestra Señora es menos etérea, menos leve, menos impalpable, casi diríamos. Y con razón, pues es una criatura humana.

Entre tanto, un qué de angélico se nota en toda la compostura de la Reina de los Angeles. Y su fisonomía excede en espiritualidad, nobleza y candidez a la del propio emisario celeste.

Invisible, Dios entre tanto manifiesta su presencia en la luz sobrenatural que parece irradiarse de ambos personajes y comunicar el esplendor de una alegría pura, tranquila, virginal a toda la naturaleza. Siéntese casi la temperatura suavísima, la brisa levísima y aromática, la alegría que invade toda la naturaleza.

Plinio Corrêa de Oliveira

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23/03/2016 | Por | Categoría: Fiestas religiosas
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Un comentario to “En la Fiesta de la Anunciación”

  1. Fernando Represas dice:

    Amén, muchísimas gracias. Saludos cordiales.

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