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Neo colonialismo chino

Estado comunista chino trata de comprar tierras en Brasil.

Los chinos compraron África y están tratando de comprar Brasil“. Esta declaración del ex-ministro Delfim Neto, repercutió de norte a sur de Brasil.
La frase fue pronunciada en una entrevista concedida a un periódico de Sao Paulo (O Estado de Sao Paulo, 01/08/10).

Delfim Neto denunció la “miopía del gobierno brasileño” al “permitir que un Estado soberano compre tierras, minas, recursos naturales en otro Estado soberano,[lo que constituye] una amenaza a nuestra soberanía territorial por parte del Estado comunista chino. Esas empresas chinas son el propio Estado chino“.

Como se sabe, China tiene un déficit importante de recursos naturales y sobre todo de tierras fértiles. ¿Cuál es la solución? Comprar tierras donde ellas existen: en África y en Brasil.

Neo colonialismo chino en África.

En ambientes relacionados con la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO) se habla de una “carrera hacia las tierras fértiles“. Su director general, Jacques Diouf, lo describió como “una forma ante neo colonialismo“. Comentando la carrera mundial en busca de tierras fértiles, Chris Mayer, editor de “Capital&Crisis” declaró al “DailyWealth” (04/10/2009) que “la tierra es una inversión tan segura o aún más segura que el oro“.

Existen numerosos ejemplos de neo-colonialismo chino en África. En 1995, el comercio bilateral entre China y África estaba estimado en tres billones de dólares. Alcanzaron los 40 billones en 2005, valor que puede ser duplicado hacia fines de 2010.

China habría obtenido, en la República Democrática del Congo, una concesión de 2,8 millones de hectáreas para plantar el mayor palmeral del mundo. En el marco de los amplios acuerdos firmados en la visita de Hu Jintao a Camerún en 2007, los chinos pasaron a ser los únicos extranjeros que pueden permanecer en el país 18 meses sin contrato de trabajo. Además, observadores bien informados comentan que el gobierno de este país africano se habría comprometido recibir en su territorio 700.000 chinos, lo que significa un cuatro por ciento de la población de Camerún.

Algunos contratos, celebrados en alto nivel, son firmados discretamente, frecuentemente con la complicidad de los jefes habituales. El relator especial sobre el Derecho a la Alimentación de la ONU, Olivier de Schutter, lamentó que se firmen acuerdos sobre la cuestión sin consultar a los respectivos parlamentos.

En Brasil.

Empresas chinas –entiéndase el Estado chino– han buscado oportunidades de inversión en la agroindustria brasileña.

En abril de 2010, la China National Agricultural Development Group Corporation reveló la intención de comprar tierras para producir soja y maíz. En los primeros contactos, los negociadores de la empresa mostraron su interés por tierras del centro-oeste, especialmente en el estado de Goiás..

En la misma época, representantes del Chonqing Grain Group anunciaron la disposición de aplicar 300 millones de dólares en la compra de 100.000 hectáreas en el oeste de Bahía y posiblemente en Maranhao, Piauí, y Tocantins.

Los negocios cambian de sentido cuando la inversión es subordinada a razones estratégicas de un Estado extranjero. El caso de recursos naturales y de tierras para la agricultura, es una cuestión de seguridad evaluar correctamente esa estrategia.

Negocios de este tipo envuelven el control de grandes áreas por grupos subordinados a la estrategia de una potencia extranjera comunista. Podrán perseguir intereses comerciales, como otros inversores, pero podrán seguir una lógica de Estado, con ambiciones territoriales sobre Brasil.

Atilio Faoro

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16/08/2010 | Por | Categoría: Decadencia Occidente
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