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Lucha contra ‘mentalidad anticonceptiva’ es esencial

Restaurar el “respeto a la integridad del acto conyugal” y censurar la mentalidad anticonceptiva que “teme la procreación”, es “fundamental” para la Nueva Evangelización y su esfuerzo por transformar la cultura occidental, dijo a comienzos de este mes el Cardenal Raymond Burke, prefecto de la Signatura Apostólica del Vaticano.

Hablando ante la Asociación Australiana de Estudiantes Católicos, el 11 de marzo, ofreció sus reflexiones sobre la “crisis de la Cultura Cristiana en Occidente” y el esfuerzo por construir una Cultura Católica”, fiel a nuestra vocación de dar testimonio de Cristo y, por lo tanto, de ser mártires de la fe”.

Estado moral profundamente desordenado

El Cardenal afirmó que el mundo enfrenta hoy un “estado moral profundamente desordenado”, destacando la actual “plaga del aborto voluntario”. Asimismo denunció las “prácticas aberrantes de la generación artificial de la vida humana y su destrucción”, la “matanza de misericordia” de los ancianos y débiles y el “programa siempre creciente” de aquellos que buscan redefinir el matrimonio y la vida familiar para favorecer a los defensores de los homosexuales.

Desafío a nuestra fe

Lamentando el hecho de que hoy los cristianos enfrentan una persecución por su oposición a “al creciente avance de la agenda anti-vida y anti-familia”, agregó que enfrentamos a un “desafío a nuestra fe” similar a la del mártir del siglo XVI, Santo Tomás Moro.

“Reconocemos en ciertas naciones así llamadas libres y en algunas de sus políticas y leyes una oposición a la adhesión de los cristianos a la ley moral natural”, señaló. Citó en particular el hecho de farmacéuticos que han sido obligados a prescribir medicamentos abortivos, y sacerdotes que han sido acusados por ‘predicar el odio’ (‘hate speech’) por instruir sobre el mal intrínseco de los actos homosexuales.

Libertad de la Iglesia comprometida

“No sin razón, hay una creciente aprensión de que la Iglesia no pueda realizar sus trabajos de educación, atención de salud y obras caritativas en ciertas naciones porque la ley civil requiere que la Iglesia coopere en actos que siempre y en todas partes son inmorales”, dijo.

El prelado hizo hincapié en la relación entre “la aceptación de la verdad sobre la sexualidad y la vida humana” y “la práctica de la justicia”.

El ataque contra la vida inocente e indefensa de los no nacidos, por ejemplo, tiene su origen en una visión errónea de la sexualidad humana, que intenta eliminar, por medios mecánicos o químicos, la naturaleza esencialmente procreativa del acto conyugal”, explicó.

Acto conyugal no puede mantener su integridad con anticoncepción

Invocando la encíclica hito del Papa Pablo VI Humanae Vitae, que reafirmó la condena de la Iglesia a la anticoncepción, el Cardenal refutó los argumentos que pretenden que el acto conyugal puede mantener su integridad o permanecer unitivo y amoroso cuando la naturaleza procreativa del acto es “radicalmente violada” a través del uso de anticonceptivos.

La ‘mentalidad anticonceptiva’ es esencialmente abortiva.

“De hecho, no es unitiva, para uno o ambos cónyuges que suspenda una parte esencial del don de sí mismo, que es la esencia de la unión conyugal”, explicó. “La así llamada ‘mentalidad anticonceptiva’ es esencialmente abortiva. De hecho, muchas formas de lo que se denomina anticoncepción son abortivas, es decir, destruyen una vida que ya ha comenzado a ser concebida. “

También hizo hincapié en la importancia primordial del respeto de la vida humana en las actividades en favor del desarrollo de la Iglesia, destacando el hecho de que el Papa Benedicto XVI hizo una “ referencia especial” a la Humanae Vitae en su encíclica sobre el desarrollo humano, Caritas in Veritate.

“La Humanae vitae enseña los fuertes vínculos entre ética social y la ética de la vida”, escribió el Papa.

“La libertad individual y la libertad de la sociedad, en general, dependen de una educación fundamental en la verdad sobre la sexualidad humana y el ejercicio de esa verdad en una vida casta y pura”, dijo el Cardenal Burke.

Cuando se enfrentan resistencias al esfuerzo por defender la ley moral, dijo, “debemos recordar que nosotros vivimos en Cristo, y somos un signo de contradicción frente a la forma de pensar del mundo”.

Nuestras vidas son una reprimenda por la violación de la ley moral, no por el gusto de castigar, sino por el bien y la salvación de nuestro mundo”, explicó. “También debemos recordar que nuestro testimonio, como el testimonio de los mártires, producirá una transformación de nuestra sociedad, que redundará en última instancia en la protección y fomento de toda vida humana”.

LifeSiteNews.com, Patrick B. Craine (Traducción y subtítulos nuestros)

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21/03/2011 | Por | Categoría: Decadencia Occidente
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