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Europa: una cultura en vías de sustitución

  • En el espacio de una generación, Europa quedará irreconocible.
  • Europa del Este ha registrado “la más grande pérdida de población de la historia moderna”, mientras Alemania sufre actualmente de la más débil tasa de natalidad en el mundo después de Japón.
  • Europa envejece, no renueva más sus generaciones, y llena su déficit demográfico acogiendo masivamente inmigrantes provenientes del Oriente Medio, de África y de Asia. Estos inmigrantes que reemplazarán a los europeos “de cuna” traen valores sobre el sexo, la ciencia, el poder político, la cultura, la economía y las relaciones entre Dios y el hombre… que están en las antípodas de las que existen en Europa.

La idea de que los fallecimientos exceden a los nacimientos parecería provenir de la ciencia‒ficción. Sin embargo, ese cambio demográfico ha ocurrido. Y ha tenido lugar en Europa. En el curso del año 2015, 5,1 millones de niños han nacido en el territorio de la UE, mientras que 5,2 millones de personas murieron. Por la primera vez en la historia moderna, la Unión Europea ha registrado una variación natural negativa de su población. Las cifras han sido publicadas por Eurostat, la dirección de la Comisión europea encargada de la información estadística que, desde 1961, cumple con el oficio de organismo empadronador de la población europea. La transformación es actualmente oficial.

Salen los viejos, entran los jóvenes … Europa envejece, no renueva mas sus generaciones y ha comenzado a acoger masivamente inmigrantes provenientes del Oriente Medio, de África y Asia, que reemplazarán progresivamente a los europeos “de cuna”. Estos recién llegados son portadores de valores culturales sobre el sexo, la ciencia, la política, la economía, la cultura, la relación con Dios… que están en las antípodas de los que prevalecen en Europa.

Pero una sorpresa puede esconder otra: en el mismo periodo, la población europea ha aumentado globalmente pasando de 508,3 millones de personas a 510,1 millones de personas. La explicación es simple: la población emigrante ha aumentado en alrededor de dos millones de personas en un año, mientras que la población europea “de cuna” ha disminuido otro tanto. Una sustitución de población está ocurriendo. Europa ha perdido todo deseo de mantener o aumentar su población. El terremoto demográfico actual equivale a la Gran Peste del siglo XIV.

Este cambio ha sido descrito por el demógrafo o británico David Coleman, en un estudio titulado “Immigration and Ethnic Change in Low‒Fertility Countries : A Third Demographic Transition” (Inmigración y transformación étnica en los países de poca fecundidad: la tercera transición demográfica). Una tasa de natalidad suicida e inmigrantes con una tasa de fecundidad más elevada van a transformar la cultura europea. La disminución de la tasa de fecundidad de los europeos coincide, en efecto, con la institucionalización del Islam en Europa y la “re‒islamización” de los musulmanes residentes allí.

En 2015, Portugal ha registrado la segunda más débil tasa de nacimientos en el seno de la Unión Europea (8,3 por 1.000 habitantes) y se ha clasificado en el segundo puesto entre los países que tienen el más fuerte crecimiento natural negativo (‒2,2 por mil habitantes). ¿Cuál es el país de la Unión Europea que ha tenido la más baja natalidad? Italia. Desde el “baby‒boom” de los años 1960, este país famoso por sus familias numerosas, tiene su tasa de nacimientos dividida por dos. En 2015, en Italia han nacido 480.000 bebés, es decir la cifra más baja desde el nacimiento de la Italia moderna en 1861.

Europa del Este ha registrado “la más grande pérdida de población de la historia moderna”. Y Alemania sufre actualmente la tasa de natalidad más baja del mundo ‒después de Japón‒, si nos basamos en una media de nacimientos durante los cinco últimos años. En Alemania e Italia, las disminuciones han sido particularmente dramáticas: ‒2,3% y ‒2,7% respectivamente.

Ciertas empresas ya no se interesan por los mercados europeos. Kimberly‒Clark, productor de los pañales Huggies, ha dejado Europa. El mercado ya no es rentable. Paralelamente, Procter&Gamble, que produce los pañales Pampers, invierte actualmente en un producto con futuro: los pañales para personas mayores.

Europa se torna gris; y esta tristeza de un mundo que se consume es palpable. En 2008, los países de la Unión Europea han visto nacer 5.469.000 niños. Cinco años más tarde, Europa ha perdido medio millón de nacimientos 5.075.000 bebés han visto la luz, es decir una disminución de 7%. Las tasas de fecundidad han disminuido en los países cuya economía está en crisis como Grecia, pero también en los países que, como Noruega, han atravesado la crisis económica sin daños.

El filósofo Lord Sacks recientemente lo expresaba así, la “disminución de la tasa de natalidad podría significar el fin del Occidente”. Europa envejece, ya no renueva sus generaciones, y llena su déficit demográfico acogiendo un número masivo de inmigrantes que provienen de Oriente Medio, de África y de Asia, que reemplazarán a los europeos “de cuna”. Estos recién llegados son portadores de valores culturales sobre el sexo, la ciencia, la política, la economía, la cultura, la relación con Dios… que están en las antípodas de los que prevalecen en Europa.

Liberales y laicos minimizan fácilmente la importancia de las cuestiones demográficas y culturales. No es por una casualidad que las alertas más significativas son lanzadas por dirigentes cristianos. El primero que denunció esta tendencia dramática fue un gran misionero italiano, el Padre Piero Ghedo. (1) Según él, tarde o temprano, en razón de la disminución de la tasa de natalidad y de la apatía religiosa, “el Islam será la religión dominante en Europa”. Otros han seguido sus pasos, como el Cardenal libanés Bechara Rai, quien dirige a los católicos del Oriente de obediencia vaticana. “El Islam va a conquistar Europa por la fe y por su tasa de natalidad”, declaró Rai. Una advertencia que otro Cardenal, Raymond Leo Burke, ha hecho por su parte.

En el espacio de una generación, Europa se tornará irreconocible. Los pueblos de Europa toman progresivamente conciencia de que su civilización está amenazada principalmente por las ideas frívolas libertarias, una ideología que bajo ropajes libertad desea “reconstruir” todos los vínculos que unen al hombre con su familia, su parentela, su trabajo, su historia, su religión, su lengua, su nación, su libertad. Todo esto es estimulado por una inercia de quienes no les importa la sobrevivencia o la muerte de Europa, la desaparición de nuestra civilización, ahogada por el caos étnico, o invadida por una nueva religión venida del desierto.

Timothy Savage en el Washington Quarterly explica que la coincidencia fatal entre la caída de las tasas de natalidad y el crecimiento del poder del Islam produce actualmente consecuencias visibles: Europa se ha transformado en una incubadora de terrorismo; ha dado vida al veneno del antisemitismo; el tablero político ha comenzado a inclinarse hacia la extrema derecha; la Unión Europea ha experimentado su más grave crisis de gobierno y la política extranjera de Europa ha tenido que ser re-centrada después de la retirada del Oriente Medio.

El suicidio demográfico no es simplemente una constatación; parece haber evolucionado. La burguesía europea xenófoba que controla hoy la política y los medios de comunicación, está imbuida de un racismo snob y masoquista. Esta burguesía realiza un combate contra los valores de su propia cultura judeocristiana y reviste de un halo romántico alucinado los valores de otras culturas. La triste paradoja es que los europeos importan actualmente un gran número de jóvenes que provienen del Oriente Medio para compensar sus decisiones de vida. (El aborto)

Un continente agnóstico y estéril ‒que ha expulsado a sus dioses y a sus niños‒ no tendrá la fuerza de asimilar y aún menos de luchar contra una civilización de celotes y de jóvenes. La incapacidad para impedir la transformación que se está produciendo nos  inclina hacia el Islam. ¿Es a esto que asistimos en estos últimos días del verano?

Giulio Meotti, periodista cultural en Il Foglio, es un autor y periodista Italiano. (Traducción nuestra)


  1. De hecho, el pensador católico Plinio Corrêa de Oliveira alertó con frecuencia sobre el peligro del renacimiento del Islam a partir de 1947. Vea, por ejemplo, este artículo.
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01/09/2016 | Por | Categoría: Decadencia Occidente
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